
Una visita a la Casa de Erasmo para escapar del calor en Bruselas.
En un día especialmente caluroso en Bruselas, la visita a la Casa de Erasmo se convirtió en un pequeño refugio climático para las familias con niños.
Erasmo de Róterdam, considerado el «príncipe de los humanistas», fue uno de los grandes pensadores del Renacimiento. Pero también se dice que era hipocondríaco: se preocupaba constantemente por su salud, sus dolencias y los remedios que podían aliviar sus males. Quizá por ello resulta especialmente evocador visitar hoy los jardines de la casa donde se alojó en 1521.
El jardín funciona como un auténtico refugio climático en medio de la ciudad. Esconde dos espacios diferentes: un jardín de plantas medicinales, que recuerda el interés renacentista por la botánica y la salud, y un jardín filosófico que invita al paseo y a la reflexión.
Los niños descubren estanques, senderos, originales bancos y rincones tranquilos, mientras los adultos encuentran un lugar fresco y silencioso para escapar del calor urbano.
En uno de los estanques encontramos una frase que resume bien el espíritu del lugar:
Ubi amici, ibi opes.
«Donde están los amigos, ahí están las riquezas».
Este proverbio latino, muy acorde con el pensamiento humanista de Erasmo, recuerda que la verdadera riqueza no se mide por las posesiones, sino por la amistad, el conocimiento y la convivencia.
La Casa de Erasmo es además intere por ser una de las viviendas más antiguas de Bruselas y un notable ejemplo de arquitectura gótica tardía. Sus muros, vigas de madera y estancias históricas permiten imaginar el ambiente en el que vivió el humanista durante su estancia.
En una Bruselas sofocada por las altas temperaturas, la Casa de Erasmo ofrece un refugio donde historia, naturaleza y filosofía se encuentran, permitiendo a grandes y pequeños disfrutar de una pausa fresca y llena de significado.